Dejé el IDE. No fue un capricho de purista. Fue pragmatismo.
Neovim, tmux y la terminal se convirtieron en mi entorno principal. Sin distracciones, sin ventanas flotantes, sin esperar que un editor pesado arranque. Todo se ejecuta donde siempre debió ejecutarse: en texto plano, cerca del sistema.
Nunca pierdo el control. Tengo todas las decisiones punta a punta de mis proyectos.
Claude Code
Después llegó Claude Code. Una CLI que entiende contexto, lee archivos, ejecuta comandos y escribe código. No es un autocompletado glorificado. Es un agente que trabaja con vos.
Lo que cambió el juego fueron las skills. Anthropic diseñó un sistema donde podés definir comportamientos específicos: cómo escribir posts, cómo estructurar arquitectura, cómo seguir estándares. El modelo no adivina. Sigue instrucciones precisas.
Lo que armé
Creé un conjunto de skills para mi flujo de trabajo. Desde cómo escribo artículos hasta cómo diseño sistemas. Todo documentado, todo reutilizable.
Esa experiencia está disponible. No es teoría. Es el entorno que uso todos los días.
El salto a la terminal no fue un retroceso. Fue quitarme capas que no necesitaba para llegar más rápido a lo que importa: el código.